
Este abril pasado, yo estuve en Berlín dos días. Visité los museos así como los lugares históricos como donde se murió Hitler y donde la pared de Berlín había estado por toda la ciudad durante la Segunda Guerra Mundial. Durante nuestra visita con guía por la ciudad que duró sólo una hora en medio de una tormenta, encontramos un lugar en el centro de una plaza que fue un monumento especial. Por una ventana del tamaño casi metro por metro, pudimos ver un espacio bajo el suelo lleno de estantes blancos y vacíos. El guía nos dijo que fue un monumento simbólico para la destrucción de miles de libros en un fuego durante los tiempos de censura. Por eso, cuando leía el capítulo seis de Don Quijote, pensaba inmediatamente en este monumento simbólico y la censura porque el cura y el barbero con la ayuda de la sobrina cumplen un papel de censura. Es irónico que los amigos de Don Quijote crean que los libros necesiten ser destruidos porque al fin salvan casi todos del fuego porque encuentran algún valor dentro de las palabras o del autor. El capítulo seis tiene importancia en explicar porque Don Quijote continúa las exploraciones y las excursiones después de la intervención de la sobrina, el cura, y el barbero. También explica algunas referencias dentro del capítulo siete que lo sigue.
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